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Los argentinos, malditos pobres, me aman y me desean, no paran de pensar en mí. Ilusos, creen tener el poder si me tienen. Es típico en países del tercer mundo, hacen lo imposible para tenerme, son capaces de hipotecar su futuro por mi culpa. Me dan pena, soy tan solo un papel color verde expedido de una maquina a más de 9.000 kilómetros de Argentina.

 

En fin, me presento, me llamo Dólar. Como les dije, soy un simple papel, pero para muchos soy una especie de Dios. Ya hace varios años estoy en este país, creo que perdí la cuenta. Lo que me pregunto a diario es qué carajos hago acá, maldita soja que me retiene en esta lastimosa tierra de perdedores que me acechan día a día y que se preocupan más por mi valor que por si los niños de este país tienen para comer o no.

 

“El día que tengamos todos los dólares del mundo, iremos a los Estados Unidos con la guita de ellos y van a tener que entregarnos el país” dijo alguna vez Tato Bores sobre mi persona. Me causó gracia el querido Tato, que para ser sincero, ¡entendió todo!

 

En fin, Argentina es un bello país, ya hace varios años que estoy acá y tiene sus cositas lindas. Por ejemplo, tengo una especie de tarot que me asigna un valor de acá a un tiempo. Estos visionarios construyeron algo que se llama “dólar futuro” y la gente paga un precio por mí apostando a que voy a tener cierto valor en un determinado tiempo.

 

A su vez, se presentan decenas de supuestos economistas en canales de televisión, radio, internet y redes sociales afirmando que voy a valer tal o cual precio a fin de año o que voy a subir o bajar en el corto plazo. Son absurdos, cualquiera sabe que siempre voy a valer más porque en los países bananeros siempre es así.

 

Más allá de todo ese show en el que suelen perder los chipiripis y ganar los que más tienen, tengo un hermano, que es prácticamente un mellizo, que se llama Blue. Somos prácticamente iguales, solo que él se mueve un tanto fuera de la ley, o bien podría decirse, una ley que no se cumple de manera blanqueada, que no es controlada, y que manejan los que deberían controlarla y hacerla cumplir.

 

A ver queridos amigos, quiero que me entiendan: soy todopoderoso en serio. Aquí la gente no está pendiente de si el país crece o no, de si hay más pobreza o menos, de si los niños revuelven la basura o si los abuelos no pueden comprar los remedios, aquí las personas se fijan en cuánto valgo y cuánto valdré en el futuro. ¡Soy lo que más importo!

 

Parte II

Como les decía, llevo varios años acá y ha sido todo muy bonito y divertido. No saben lo que fue el año 2001 cuando la gente no podía sacarme de los bancos, les juro que no me van a creer, ¡rompieron todo! Hubo saqueos, represión y muertes. Posta, les juro que no miento en lo que les voy a decir: hasta se tuvo que ir el presidente del país en helicóptero. Fue hermoso, me felicitó hasta la Libra Esterlina ese día.

Obviamente, después del quilombo que armé, vinieron otros gobernantes (les dicen así pero todos sabemos que gobierno yo), y me aumentaron el precio a más del triple. Andá a buscarla al ángulo Pollo Sobrero, así se consigue un aumento de verdad, no cortando las vías del Sarmiento como un pobre sindicalista de González Catán.

 

Y así la cosa estuvo tranquila varios años, pude hacer algo de turismo, dedicarme un poco a mis cosas y dejar que la soja hiciera su negocio. Recuerdo que los gobernantes en esos años tuvieron que devolver millones y millones que habían pedido prestado gobiernos anteriores solo para poder mantenerme. Y bueno che, soy una figurita difícil, si me quieren acéptenme con mis caprichos.

 

Acá van a escuchar seguido a tipos hablando de que se debería dolarizar la economía. La verdad, sería humillante para el pobre peso, encima que le gano todos los clásicos por goleada algunos lo quieren desafiliar. Ya ni hablamos de mandarlo a la B, ni que juegue la promoción, hablamos de eliminarlo de la federación monetaria del país.

 

Me acuerdo cuando era todo más parejo con el peso, durante la década del 90. Estuvimos 10 años palo a palo, uno a uno. A ver, yo tranquilo, andaba de vacaciones por Miami, comía pizza y tomaba champagne, mientras que él andaba vendiendo sus empresas y sus recursos naturales para poder mantener la paridad. Me parecía triste, le tenía cariño, pero qué poca dignidad….

Además, más allá de costarle el gobierno a uno u a otro, desde que estoy acá influyo en todas las elecciones y en los altibajos de los gobiernos de turno. El pueblo me adora, me desea, me extraña el que me tuvo y ya no me tiene, me quiere el que aún no pudo conquistarme.

El otro día hablaba con el Euro y le contaba que en Argentina un presidente había ganado las elecciones prometiendo que me mantenía al mismo valor que su moneda oficial, que otro se tuvo que ir de la casa de gobierno porque no lograba contenerme y que otro se fue a dormir luego de perder la primera vuelta de las elecciones conmigo a un valor y ¡se levantó conmigo al doble del valor! Se cagaba de risa el Euro, no lo podía creer.

Parte III

Manejo el precio del petróleo, de la agricultura, de la pesca, de la ganadería, de las acciones empresariales, de la energía, de los pasajes aéreos… bueno, paro porque me quedo sin saliva nombrando el poder que tengo sobre todos los sectores productivos del país. La realidad es que donde me sube la temperatura puedo hacer quebrar a la empresa que quiero, no tengo problema.

A veces me río cuando leo las noticias de que en Argentina hay unos pocos poderosos. Algunos nombran a un tal Moyano. Me causan gracia, el tipo para captar 4 gordos tatuados que manejan un camión para un tambo de Bragado tienen que cortar la ruta y movilizar 400 personas. Yo hice un pequeño salto y Moyano tiene un pie afuera de la presidencia de Independiente porque no pudo traer a un refuerzo como la gente, le debe plata a los últimos 4 uruguayos que trajo en los mercados anteriores y hasta se le fue libre el ecuatoriano Gaibor a quien pagó casi 5 millones.

Ahora hablan todos de Mercado Libre y del gran Galperín que se quiere hacer el Steve Jobs contando que empezó en un garaje. Es cierto, supuestamente, pero no era un garaje en un zucucho de Gonzalez Catán, el tipo andaba haciendo un MBA en Standford. En fin, estamos ante supuestamente el unicornio líder el páis, pero así y todo este año tuvieron que venir a buscarme a Wall Street para poder seguir creciendo y aumentando su riqueza. ¿Entienden eso? La empresa más grande del país tiene que recurrir a mí para poder seguir expandiénsode.

Hace poco leía el tema del Brexit y el quilombo que había en Europa por causa de esto. Recuerdo haber participado de un zoom con la Libra y el Euro porque no se podían poner de acuerdo con quién debía valer más. Me decían que los ingleses defendían su moneda y que muchos ciudadanos de Europa se quejaban de haber perdido la suya en detrimento del Euro. Yo se los repito y no me creen, en Argentina la gente me naturalizó hace rato, soy el verdadero amo de esta nación.

“Pellizcame que no me lo creo” le pedí a unos australes que me encontré el otro día en un museo de San Telmo: estaban pasando por la tele que un diputado quería pesificar el mercado inmobiliario y que todas las operaciones se realizaran en pesos. ¡Les juro que me descostillaba! En este país la gente tiene dos maneras de proteger sus ahorros: Ladrillos y/o quien les habla. Imaginate si les quitan una opción. ¡Paso a valer millones!

Es tremendo cómo muevo los hilos del país, soy capaz de frenar la exportación de soja, maíz o cualquier otra cosa si prometo que voy a valer más en el futuro. O sea, hay productores que tiran su mercaderia a la basura para presionar al gobierno de que incremente mi valor frente al peso. Yo igual a veces lo llamo al peso y le digo que no se la agarre conmigo, yo no tengo la culpa de que los otros sean unos miserables.

Casi me olvidaba, pero ahora hay una moda nueva que se llama criptomonedas. Se me hace agua la cola cuando escucho esa palabra, y sobre todo cuando te tiran que el Bitcoin va a terminar con mi existencia. Gente, a ver si entienden, esos numeritos informáticos que ven en una APP fantasma tienen mi respaldo, su valor es en dólares, soy yo el medidor de si su valor sube o baja.

No se dejen engañar, nunca voy a dejar de ser poderoso, hasta con mi peor presidente logré mantenerme fuerte y ahora que Trump se fue voy a recuperar todo mi terreno. Un boludo hace poco me dijo que China era más groso que Estados Unidos, y le pregunté cuál era la moneda de China y me dijo “el Yen”. Casi lo cago a trompadas.

Parte IV

“Cada vez valgo más que vos, lagarto” me dijo el Blue en una juntada que hicimos el fin de semana. Voy a ser sincero, esta vez me dolió, porque era cierto. Me quedé callado, pero por dentro ardía, necesitaba vengarme.

 

Todo comenzó en octubre de 2011, cuando la Kretina puso un cepo sobre mi cabeza para que la gente dejara de comprarme. No me hice mala sangre, mi valor era alto y estaba muy por encima del peso, sobre todo después de tantos años igualados. Al año siguiente las medidas se intensificaron y me convirtieron prácticamente en un objeto precioso, casi extinto.

En aquel entonces, sobre todo luego del 2013 el Blue me vivía gastando porque dominaba el mercado. Estaba puntero y yo ya casi ni le hacía sombra, mientras que el peso dejó de aparecer por el bar y nadie sabía nada de su paradero.  El Euro y la Libra mantenían cautela porque sabían que tarde o temprano recuperaría mi lugar en la Argentina.

“Buenas tardes a todos, se ve que esperan algún anuncio, ¿no?”, lanzó mi íntimo amigo Alfonso Prat Gay en aquella conferencia de prensa del año 2015. Cómo te quiero Alfonsito, ¡me devolviste la dignidad! De ahí fue todo bombos y platillos, viví 4 años en el paraíso y cagándome de risa.

En ese día del 2015 se terminó mi condena, me soltaron, recuperé la libertad. Me felicitó el FMI que volvió a meterse en la economía del país, vino todo el G20 a Buenos Aires a celebrar conmigo, me escribió Blue para aceptar la derrota y me autoproclamé nuevamente dueño de los argentinos.

El Euro me felicitó por mi crecimiento, pasé de $9,72 a $13,75 en un día. Al año superaba los $16, cerré el 2017 en $19, dupliqué en el 2018 cerrando a $38 y luego en el año 2019… llegó la traición. Nunca imaginé que Mauricio me haría algo así, justo cuando estaba en mi mejor momento. Siento que me cortaron el lino. Sí, el lino, porque para los que no lo saben, yo no soy de papel como otros, soy 75% algodón y 25% lino. Me aman y ni me conocen, hipócritas.

Había llegado a mi récord histórico: ¡$60! Les metí inflación de 50%, llevé la pobreza al 40%, destruí casi toda la economía del país, aumenté la desocupación, hice quilombo por todos lados y mi querido Donald estaba feliz. Eran cuatro años de lujuria, ya ni recuerdo la deuda que habían tomado para que yo pudiera fugarme de a millones, era feliz. Pero como dice la canción, todo tiene un final, todo termina.

Volvió el cepo, y volvió para quedarse. Mauricio me culpó por las PASO del 2019, me encarceló de nuevo y ahora con Alberto no paro de recibir memes de parte de Blue comparándome con San Lorenzo. Y es cierto, no sé ni cuánto valgo. Me metieron un impuesto por acá, otro por allá, me siento en una orgía donde claramente soy el pasivo de la historia.

Estoy devastado, pero voy a seguir dando pelea, voy a volver a ser lo que era, que nadie dude de ello. Sigo siendo el más grande, aún en mi peor momento, sigo siendo el rey.

FIN

Crónica de una Pandemia anunciada

Yo Soy tu Amo

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